Taramundi, la cuna de las navajas

En un enclave privilegiado, rodeado de bosques, montañas y bañado por alegres ríos, se esconde el municipio asturiano de Taramundi, conocido por sus famosísimas navajas y cuchillos.

TaramundiSin embargo, algo más encierra este pequeño lugar, lleno de casas de piedra y pizarra, y son sus conjuntos etnográficos. El “Conjunto Etnográfico de Teixois” es uno de ellos, que manteniendo la esencia del rural en sus construcciones, muchas de ellas conservadas desde antaño, gracias a la energía del agua hace funcionar una fragua, un  mazo del siglo XVIII, una piedra de afilar, un batán (máquina que golpeaba las telas y servía para suavizarlas) y un molino.

Siguiendo el camino del agua, ese elemento ineludible que nos acompañará durante todo el recorrido por Taramundi, y gracias a la fuerza de sus ríos también es posible ver en funcionamiento los “Molinos de Mazonovo”, alimentados por su pequeña central hidroeléctrica. Continuando nuestra ruta por el municipio, el mejor lugar para conocer los utensilios, artilugios, herramientas y objetos antiguos que se utilizaban antiguamente es, sin duda, el “Museo Etnográfico de Esquíos”, en cuya forja todavía se fabrican artesanalmente cuchillos y navajas.

Y, puesto que Taramundi es conocido por sus cuchillos y navajas, no se puede dejar de visitar el “Museo de la Cuchillería” en el que se puede conocer tanto la historia como el proceso de elaboración de estos e incluso comprar alguno de ellos.

Taramundi reúne todos los elementos para un fin de semana de turismo rural: tradiciones, artesanía, naturaleza y tranquilidad.

Fátima Froiz

Los “Gigantes” de Consuegra

En un lugar de la Mancha llamado Consuegra, situado en la provincia de Toledo, hay unos “gigantes de brazos largos”, como los denominaba el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Es un conjunto formado por doce molinos de viento que reciben diferentes nombres de El Quijote (el Caballero del Verde Gabán, Mambrino, Clavileño, Cardeño, Mochilas, Vista Alegre…) y que se encuentran coronando el Cerro Calderico. Todos ellos se encuentran en perfecto estado de conservación, destacando el llamado Sancho que mantiene todavía la maquinaria del siglo XVI y, que se puede ver en funcionamiento el día de la  Molienda de la Paz y del Amor, en la “Fiesta de la Rosa del Azafrán” (declarada de Interés Turístico Regional).

Molinos de Consuegra y Castillo de la Muela

Molinos de Consuegra y Castillo de la Muela

Muy próximo a estos molinos se encuentra el Castillo de la Muela, de origen medieval, que debe su nombre a que visto desde arriba tiene forma de muela y desde el cual se pueden contemplar unas magníficas vistas de la Mancha toledana. Si te gusta sumergirte en una atmósfera de terror nada mejor que realizar una de las visitas teatralizadas que ofrecen en este castillo, pero prepárate para una noche de sobresaltos.

Visitar estas tierras es adentrarse en un paisaje de literatura.

Fátima Froiz

67 molinos en cascada

El municipio de O Rosal, situado al sur de Pontevedra, además de ser conocido por sus vinos Albariños, también lo es por poseer una de las más importantes concentraciones de molinos fluviales de Europa, los molinos de Folón y Picón. Este conjunto histórico-etnográfico, declarado BIC, está formado por 67 molinos, de los siglos XVII y XVIII, construidos en forma de cascada, que aprovechaban las aguas de los ríos Folón y Picón para su funcionamiento.

Molinos de Folón

Molinos de Folón

Todos los molinos están numerados y, muchos de ellos presentan grabados  y cruces en sus dinteles que servían como protección del molino y de su dueño.

Merece la pena recorrer los 3,5 kilómetros que comprenden la ruta por el sendero tradicional para visitarlos, pues se encuentran en perfecto estado de conservación. En la parte más alta se encuentra un mirador, donde hacer un descanso, contemplando el valle de O Rosal y la desembocadura del río Miño. Siguiendo el sendero, que nos lleva por todos ellos, se pueden ver “rodeiras”, que son las huellas que han dejado los carros al pasar continuamente sobre las rocas para transportar las cosechas de grano.

Si eres amante de la naturaleza y de la arquitectura popular vale la pena el pequeño esfuerzo que supone hacer esta ruta, pues se puede contemplar un paisaje de increíble belleza.

Fátima Froiz