Feísmo en A Coruña

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Hace un tiempo que pasear por la ciudad de A Coruña es un caos. Pases por donde pases sólo hay obras municipales y casas con andamios. Otras, en cambio, no han tenido suerte, como esta antigua nº 4 situada entre la plazuela de Santo Domingo y la calle de la Cortaduría, que parece sacada de una historia de terror. Seguro que arreglada tendría un gran valor social.

Cristina Hermo

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Feísmo en el camino

En el camino Francos que pasa por debajo de la Carretera N-547, en el municipio de O Pino, no encontramos con estas imágenes que cruza el tramo un peregrino lleno de suciedad y paredes llenas de grafitis con mensajes.  Realmente es una imagen que muestra los matices que conlleva hacer el camino, que además de encontrarnos paisajes verdad  y relajantes, tendremos paisajes perturbados y de mal gusto.

Carlos Contreras

Feismo del camino. O Cebreiro

Generalmente los peregrinos que hacen el Camino de Santiago temen la subida a O Cebreiro por su fama de puerto áspero y duro. Ya lo decía en el S. XV Herman Küning von Vach en su libro en el que recogió aspectos prácticos sobre el Camino. Advertía sobre los peligros del vino de esta zona, pues las gentes se aprovechaban de las informaciones que les daban los caminantes para luego aprovecharse de ellos y robarlos.

Hoy en día esto ha cambiado mucho pero han aparecido nuevos retos para los peregrinos, la subida a O Cebreiro sigue siendo igual de peligrosa que antes. Aunque cabe destacar que los peligros son otros.

Daniel Barja

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FEÍSMO EN EL CAMINO FRANCÉS: “A SANTIAGO VOY”

El Camino de Santiago Francés es la ruta Xacobea más transitada por los peregrinos que realizan su recorrido hacia la capital gallega, Santiago de Compostela. Es muy habitual que a lo largo del trayecto se encuentren distintos tipos de “feísmo” que llaman la atención del peregrino. Una de las muchas imágenes que nos podemos encontrar en nuestro paisaje son casas abandonadas y en ruinas que con el paso de los años no han sido reconstruidas y que afean el paisaje, en este caso se trata de una casa antigua en la parroquia de Santa María de Melide, en la provincia de A Coruña. Como podemos observar, la casa se encuentra además de en ruinas, vandalizada por unos “grafitis” que seguro algún joven hizo. Además vemos que la vegetación de sus alrededores parece que quiere “comerse” la casa.

 No es nada inusual ver este tipo de estructuras en ruinas o afectadas por los vándalos a lo largo del Camino Francés, otro ejemplo que nos encontramos en Santa María de Melide es que algunas de las “mouteiras” que señalizan el Camino se encuentran en las mismas condiciones de vandalismo. Prueba de ello, me he encontrado con esta imagen en la que se puede leer la canción que por los años 60 cantaban Los Tamara, titulada “A Santiago Voy”.

Cristina Cabado Pereira

Un Primitivo Camino de Obstáculos

Foto: Teresa Bouza

En la décima Etapa del Camino Primitivo, concretamente en la que discurre entre Cádavo Baleira  y Lugo, podemos ser testigos de algunas huellas del feísmo que se repiten una y otra vez en el resto de caminos de peregrinaje que conducen a Santiago de Compostela. A pesar de la fama de estos caminos hay que reconocer que cualquiera que se atreva a adentrarse en ellos puede, en ocasiones, sentirse en una situación realmente incómoda y difícil.

El Camino Primitivo cuenta con numerosos atractivos patrimoniales que permiten al peregrino recrearse con su belleza durante todo el trayecto, aunque no por ello debe menospreciarse la dureza de este camino que, en ocasiones, se asemeja más a una “gincana” que a un camino hacia la tumba del Apóstol Santiago.

Teresa Bouza

Tras los pasos originarios

Foto: María Rodríguez Ferrín

Parte de la mistica del Camino de Santiago se encuentra en revivir la experiencia que vivían los peregrinos del siglo XIII, que recorrían el trayecto con la esperanza de rendir sus respetos al Apostol Santiago en Compostela. Este trayecto lo realizaban en armonía con la naturaleza, respetándola lo máximo posible.

Todos los peregrinos de hoy en día, independientemente de si el motivo por el que hacen el camino es religioso, turístico o social, tienen en común querer revivir a sus antepasados en el viaje que le llevará por distintas poblaciones y pasajes hasta la Plaza del Obradoiro.

Es por ello que resulta chocante que no se respete ese legado histórico tanto por los habitantes como por las propias autoridades publicas. Esta falta de respeto se manifiesta a través de un término de nueva cuña, que los entendidos llaman el feísmo.

El feísmo del Camino se va a producir por ataques a los elementos que componen la ruta, desde un simple grafitti echo por adolescentes en un túnel por donde pasa el camino, hasta la construcción de una urbanización en medio de un sendero por donde discurría el camino que se había mantenido virgen durante siglos.

Es por ello, que a todos los niveles, tenemos el deber de respetar al Camino originario, intentando realizar todas las medidas necesarias para que el camino siga teniendo el misticismo de antaño y si se realiza alguna obra o acción en él, que sea para fomentarlo y conservarlo siempre respetando el entorno y el propio Camino, ya que es parte de nuestra historia.

María Rodríguez Ferrín

El feísmo gallego en el Camino de Santiago

Foto:Pilar Moreiras

Leyendo el informe que nos facilita APRESA (Asociación de Periodistas e Estudiosos do Camiño de Santiago), cuesta creer que Galicia cuente con tantos elementos que horroricen a los turistas y afeen nuestro paisaje.

Pero así es. Esto suele suceder en pequeños núcleos de viviendas con escasa población y casi abandonados por sus ayuntamientos. Las chapuzas con las que solemos tropezar son obra de los propios habitantes del pueblo, aunque en algunas ocasiones el gobierno local tenga poco interés en mantener la zona adecentada únicamente por los gastos que ello acarrea.

Pero, ¿y la imagen que ofrece nuestra tierra a los visitantes? Sin ir más lejos, los peregrinos que realizan el Camino de Santiago se encuentran con extravagantes elementos más comunes de una casa o una cantina.

Todos deberíamos contribuir a mantener nuestros parajes apartados de ese feísmo que tanto criticamos.

Tatiana Rivas Pérez