Cruzando hacia el futuro

Aquí el puente sobre el Río Grande, donde observamos la evolución de las innovaciones que ocurren con el paso de los años.
Antiguamente se pasaba el río cruzando sobre unas losas de piedra colocadas a lo ancho de su curso, lo cual obligaba a mojarse de un modo u otro una mínima parte del cuerpo. Vemos por otro lado que el ayuntamiento ha tomado parte en ello, y que, para subsanar la carencia de comunicación entre ambas orillas del río, ha construido un puente con unas dimensiones quizás un tanto exageradas, porque es lo suficientemente ancho como para que por él circulen coches y que, como consecuencia, el magnífico paisaje se vea de algún modo dañado.
Oscar Joral Gonzalez

Anecdotas del Camino

Foto: Tatiana Rivas

 

Durante nuestro trayecto por el Camino, varios vecinos se asomaban a la puerta de sus casas a curiosear.

Al llegar al puente, sólo uno de nosotros se atrevió a cruzar el río por el puente antiguo.

Tatiana Rivas

Feismo en el camino

Foto: María Rodriguez

En el trayecto del Camino de Santiago que discurre entre Frixe y Lires, pudimos observar viviendas que afeaban el paisaje, contenedores de basura y también ruedas de tractores a modo de maceteros.

María Rodríguez Ferrín

El camino de la discordia

Foto: Pilar Moreiras

Este tramo del Camino de Santiago está en plena discusión sobre donde es el fin, si en Muxia o en Fisterra. Pero este tramo que hemos disfrutado tiene misterio sobre su inicio, donde observamos el asfalto de la metrópoli, sin encanto ninguno, luego nos trasladamos al monte, ese camino rural señalado con los muros hechos por los locales de la zona. Sus campos verdes, grandes árboles, praderas interminables y su edor a limpieza, lo hace inconfundible. Después de este empapamiento de paz, llegamos a la aldea de Lires con un camino “real”, construido por sus aldeanos en 1968, podemos sentir el autentico sentimiento de amizade, solidariedade y unión en ellos, y todo su conjunto nos llevará a vivir una gran experiencia.

Borja Pérez

Cruces de caminos

Foto: Noelia Pallas

A lo largo del trayecto del Camino de Santiago que hemos recorrido pudimos comprobar cómo los desacuerdos de los ayuntamientos de Fisterra y Muxía pueden despertar una cierta duda en los peregrinos. Hemos visto varios cruces donde, dependiendo de si se quiere ir por Muxía o por Fisterra, las flechas amarillas indican uno u otro camino.

Ante esta disputa entre ambos ayuntamientos, la Xunta de Galicia en sus placas oficiales no ha querido “mojarse” y, tal y como vemos en la imagen, la concha indica hacia el suelo queriendo decir que se pueden tomar los dos caminos indistintamente.

Noelia Pallas Carrillo

La Peregrina Solitaria

Foto: Pilar Moreiras

En medio del peregrinaje que vuelve de Fisterra a Santiago de Compostela nos hemos encontrado con una simpática peregrina japonesa, que realiza el Camino en solitario por motivos espirituales y religiosos, con el fin de de estar en contacto con la naturaleza y conocer gente de todo el mundo.

Teresa Bouza

La gente del Camino

Foto: Pilar Moreiras

No solo de caminar y de conocer lo que va apareciendo ante sus pies vive el peregrino, y tampoco la esencia del Camino.

El Camino son historias, es conocer, es ver y es recorrer muy diferentes culturas. Toda la experiencia, toda vivencia sería insuficiente sin el aporte de la gente del Camino. Son ellos los q te cuentan las historias, los que te abren sus puertas, los que ofrecen ánimos y un vaso de agua a quien lo necesite. Son parte del Camino, sin su Gente, los peregrinos siempre lo recorrerían solos.

Lolo Garcia

Santa Leocadia de Frixe

Foto: Pilar Moreiras

Foto: Pilar Moreiras

Para comenzar nuestra caminata empezamos viendo la Iglesia de Santa Leocadia de Frixe, una bonita representación del arte románico que data del siglo XII y se sitúa en el centro de la aldea. Por desgracia no pudimos ver su interior dado que días atrás hubo un problema con la cerradura y todavía no se solucionó.

Adrián Valcárcel

“Palomar, capilla y ciprés, pazo es”

Foto: Pilar Moreiras

El pazo Torres de Allo compenzó a construirse en el año 1480, y no fue hasta 200 años después que acabó la obra.  Está situado en el concello de Zas y sus propietarios, la familia Rioboo, cedió la construcción al ayuntamiento para que esta se convirtiera en un museo basado en la historia familiar, con una sala dedicada a la costa da morte.

Olivia Lago de Lanzós