A las 9 de la mañana nos disponíamos a desayunar en el seminario de Mondoñedo. Al llegar al comedor nos encontramos todo dispuesto para ello. Nos ofrecieron una amplia variedad de productos adaptados a los gustos de cada uno (tanto salado como dulce). El personal encargado se mostró en todo momento atento y a nuestra disposición.
Las instalaciones, aunque pequeñas, eran agradables y con buenas vistas.
En lo que respecta a los servicios ofrecidos por el seminario, no hay ningún tipo de queja. Ha sido una buena experiencia.
Beatriz Lojo Sandino